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13/11/2019

La Pampa: el clima "pide soja"

La provincia de La Pampa continúa atravesando una coyuntura de estrés hídrico muy importante que se agrava a cada minuto. Debemos remontarnos al mes de junio del corriente año para encontrar el último dato de lluvia importante. Luego de esa fecha comenzó un período de pérdida constante de humedad, que ya lleva cinco meses.

El trigo ha sido fuertemente afectado, y está claro que la cosecha no va a ser buena. Seguramente algo de cosecha va a haber, incluso al punto de recuperar los costos en las zonas más productivas de la provincia. Sin embargo subsiste un peligro, y es cómo transcurrirá los últimos días de llenado de grano la gramínea. El miedo pasa por la posibilidad que acontezca un "golpe de calor", el cual genere un arrebato del cultivo afectando los granos que están en la punta de la espiga, mermando aún más el rinde. Lo único que puede despejar el fantasma de este tipo de escenario es que finalmente lleguen las lluvias de primavera, y que estas sean importantes, es decir cuarenta/cincuenta milímetros o más.

Los principales cultivos de verano producidos en nuestra región son: maíz, girasol y soja. Solo esta última conserva actualmente atractivo económico de producción. El girasol claramente no es una alternativa viable, y el caso del maíz solo es negocio plantarlo si luego se emplea en algún proceso de transformación puertas adentro de la explotación, como por ejemplo para suplantación estratégica o encierre a corral de bovinos. Caso contrario se torna también inviable.

Seguidamente vamos a tratar de explicar porqué afirmamos esto, de manera que lo pueda comprender incluso una persona que no tenga relación con el sector agropecuario.

Debido a que ha transcurrido ya casi la mitad de la primavera sin lluvias importantes, vemos que la ventana de siembra de los cultivos de verano va pasando y perdemos las fechas óptimas de siembra de los principales cultivos. Si analizamos esta característica particular: "ventana de siembra", observamos una diferencia muy importante de duración, y por ende de flexibilidad de cada cultivo a cambios en la misma.

El girasol cuenta con un período de siembra muy corto, por lo cual si las lluvias no ocurren en ese momento preciso, es altamente probable que el empresario rural cambie por otra especie. Para plantar girasol en La Pampa, lo ideal es hacerlo desde mediados de octubre a mediados de noviembre. Con lo expuesto se deduce que solo queda una semana para sembrarlo con cierta expectativa de producción, luego de lo cual será conveniente apostar a otra especie. De hecho, numerosos productores ya han declinado en la intención de producir girasol.

En el caso del maíz, si bien los períodos óptimos de siembra son cortos, se dividen en dos: temprano y tardío. Esto provee mayor flexibilidad, ya que es más probable contar con condiciones adecuadas de implantación al menos en uno de los dos segmentos de tiempo. Adicionalmente, esta especie (maíz) es plausible de ser enterrada mucho más hondo que el girasol al momento de sembrarse, lo cual permite "buscar humedad" más en profundidad, aportando a la flexibilidad.

Poniéndoles fecha a los 2 momentos propicios para sembrar maíz diremos que:

- Temprano: última semana de septiembre y primera de octubre.

- Tardío: del veinte de noviembre al veinte de diciembre aproximadamente.

¿Qué pasa con la soja?

Esta especie tiene características naturales de variabilidad genética que, sumadas al mejoramiento artificial, han dotado al productor de un abanico de posibilidades en cuanto a ciclos de madurez, hábitos de crecimiento y tecnologías de manejos, que hacen de la especie una alternativa extremadamente plástica para su ventana de siembra. La misma transcurre desde fin de octubre a fin de diciembre. Vale aclarar que luego del 10 de diciembre experimenta una disminución del potencial de rendimiento muy importante, que ronda los cuarenta o cincuenta kilos por hectárea y por día de demora en ser establecida pasada dicha fecha.

El clima también es político. Si entrar en cuestiones ideológicas, y tratando de no hacer juicios de valores, vamos a enumerar qué aspectos objetivos de la realidad política actual impulsan al productor a pensar en producir soja por sobre otras especies.

Con el cambio de signo político a nivel nacional, la expectativa del mercado agropecuario es que suban en las retenciones a los granos. Si esto finalmente ocurre, la soja actualmente tiene un porcentaje de retención tan alto, que difícilmente dé margen al nuevo Gobierno para subirlo más allá de tres o cuatros puntos (como un exceso). En el caso del trigo o el maíz hay más margen para subir retenciones (se espera hasta 10 puntos porcentuales). Esto proporcionalmente tiene mucho más impacto negativo en el negocio del productor.

Finalmente, el costo del dinero y la falta de financiamiento favorecen a la soja, pues para plantar una hectárea de maíz o girasol se requiere de una cantidad muy grande de dinero en insumos, a tal punto que con ese mismo capital se pueden sembrar dos, tres y hasta cuatro hectáreas de soja, siendo esta otra explicación de porqué de a poco vamos a ir entrando nuevamente en un aumento del área de soja por sobre las gramíneas, si el escenario que el mercado mayormente espera termina por materializarse.

En resumen, la mejor política económica del campo es un clima favorable, si este finalmente le es adverso, como lamentablemente lo es hoy en La Pampa, no importa qué signo político esté al mando, el sector va a sufrir indudable e inevitablemente. Más allá de ello, se observa una prudencia muy grande del sector, difiriendo decisiones para más adelante, una vez que el nuevo Gobierno asuma y delinee las primeras medidas económicas. Esto permitirá saber hacia dónde irá en materia de política económica y financiera.

Fuente: El Diario de La Pampa

Fuente: Revista Chacra

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